DEJAR SALIR PARA DEJAR ENTRAR

Antes de nada quiero desearte un Feliz Año Nuevo y darte las gracias por haber leído mis posts a lo largo del 2016. 

Estoy convencida de que 2017 será un gran año o, al menos, eso vamos a intentar ¿no?

Unos días antes de que termine el año solemos hacer balance de cómo nos han ido las cosas. Puede que hayas conseguido ese ascenso que tanto deseabas, que haya un nuevo miembro en tu familia o que hayas integrado unos nuevos hábitos saludables en tu vida.

O también puede que te hayan despedido de tu trabajo, que hayas terminado una relación de pareja o que, por desgracia, algún ser querido haya fallecido.

Las experiencias negativas tienen un impacto muy fuerte sobre nuestra mente y nuestro cuerpo.

A pesar de que nos hayan sucedido un millón de cosas maravillosas, basta que una nos haya roto el alma para hacer que nos desmoronemos.

Las situaciones dolorosas también forman parte de la vida y aprender a manejarlas y a aceptarlas nos hace más fuertes emocionalmente.

Es muy probable que ahora mismo leyendo estás líneas te sientas identificada con esto que te estoy contando.

Te preguntarás qué tiene que ver esto con el título del post. Ahora te cuento.

Hace unos años, cuando todavía era estudiante de magisterio, tuve la suerte de que el centro en el que realicé las prácticas invitó a Pepa Horno, psicóloga especializada en  infancia que ha trabajado con organizaciones como Save the Children y en programas contra la violencia infantil y protección de los derechos de la infancia.

En esa charla, Pepa nos habló de su último libro, Un mapa del mundo afectivo: el viaje de la violencia al buen trato, que guardo con mucho cariño con su bonita dedicatoria y con un montón de post-it que marcan las páginas que me han ayudado a conocerme mejor y a superar algunos de mis miedos.

De esa charla se me quedó algo grabado en la mente para siempre. Pepa nos habló mucho de las experiencias de la infancia y de cómo éstas influían en nuestra vida adulta. Que por eso, era necesario de vez en cuando, hacer una limpieza.

Ella nos puso de ejemplo el cajón de los calcetines.

Déjame que te cuente un cuento…

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EL CAJÓN DE LOS CALCETINES

Seguro que tú también tienes un cajón para los calcetines, ¿verdad?

Pues bien, si lo abres, verás que en este cajón hay diferentes tipos de calcetines. Algunos son de colorines para tus días locos, otros son negros para los zapatos más elegantes, otros blancos para las deportivas… Pero seguro que también hay calcetines viejos que ya no usas, o calcetines con la puntera rota por haberles dado demasiado uso, o calcetines desparejados…

Esos calcetines rotos, viejos o desparejados están ocupando sitio en nuestro cajón y, sin embargo, ya no sirven para nada. A veces, ni si quiera sabemos que están ahí.

Y lo único que hacen esos calcetines es ocupar un sitio que ya no les corresponde porque ya no nos hacen servicio alguno. Y, además, no dejan espacio para los calcetines nuevos que deberían sustituirlos.

Pues exactamente eso mismo sucede en nuestro corazón.


Mi corazón y tú corazón están llenos de bonitos recuerdos, de personas a las que amamos y de dulces sentimientos. Pero también guardamos en él dolor, malas experiencias, traumas o personas tóxicas que nos han hecho daño.

Tú corazón también necesita una limpieza de vez en cuando. No es tan fácil como la limpieza del cajón de los calcetines, pero es muy efectiva.

Después de la charla de Pepa yo llegué a mi casa y me puse a ordenar los cajones de mi armario: tiré un montón de calcetines viejos que ya no usaba. Incluso tiré calcetines que no eran míos. Hice una limpieza física. Pero lo mejor de todo es que hice una limpieza interior.

Entendí por fin que, a pesar de que me hubieran roto el corazón, no podía permitirme que esa experiencia no me dejara disfrutar de todo lo que estaba por venir.

Debía dejar salir, para que pudiera entrar.

No sé cuáles son tus propósitos para Año Nuevo o si te has planteado algún tipo de cambio para este 2017, pero quiero compartir contigo algunos consejos o ideas para que en este 2017 puedan entrar en tu vida todas las cosas maravillosas que deseas.

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✔️No escapes de los sentimientos o emociones negativas:

Para integrar una vivencia, debes aceptarla. Para ello es importante que tomes consciencia de ella, que te permitas sentirla. No huyas del dolor o intentes aplacarlo con diferentes herramientas y/o estrategias. Acéptalo, abrázalo y permítete sentirlo.

✔️La culpa te condena:

“Si yo hubiera hecho…”, “si yo hubiera dicho…” No. No es tu culpa. No puedes controlarlo todo. Hay cosas de las que no debes responsabilizarte. No te condenes. No te resignes. Fluye.

✔️Deshazte de todo lo que no te haga feliz:

Pueden ser los calcetines, los apuntes del primer año de carrera, una alfombra horrible que te regaló tu tía, esa freidora que sólo has usado una vez… Sea lo que sea, si ya no te aporta nada ni te hace feliz, tíralo, véndelo o cámbialo. No lo mantengas más en tu vida.
Y si es una persona, apártala de tu vida. No te mereces NADA que no te haga feliz.

✔️Da las gracias:

Este es uno de los pasos que más cuesta: dar las gracias. ¿Por qué? ¿A quién? Porque estás aquí y ahora. Porque tienes todo lo que necesitas para poder vivir. Agradéceselo al Universo, a la Vida, a Dios o a quién tú quieras. Incluso agradécetelo a ti misma. Sí, a ti, que te permites dejar salir para dejar entrar.

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Deseo de todo corazón que este 2017 sea el año de dejar salir para dejar entrar, que te permitas fluir con la vida, amarte y quererte como mereces y empieces a vivir la vida que siempre has soñado.

Me encantaría saber cuáles son tus propósitos para el Año Nuevo o si ahora que has leído este post te planteas practicar el dejar ir. Puedes hacerlo aquí debajo en los comentarios o mandarme un mail a hola@mesquelletuga.

Libera espacio en tu corazón para todo lo que está por llegar. 

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Showing 2 comments
  • Ana López Blanco
    Respon

    Precioso post. Me encanta limpiar mi cajón de calcetines. De hecho me gusta ordenar y limpiar ciertas partes de la casa ocasionalmente y coincide siempre con limpiezas interiores que hago y que hacen que cada día crezca un poquito más.
    Un beso enorme y Feliz Año

    Ana (Natural)

    • Mes que lletuga
      Respon

      Ana, guapa,

      Feliz Año para ti también.
      Tienes mucha razón, realizar una limpieza a nivel físico es muy simbólico.
      Cuando hice la limpieza de mi cajón de calcetines pude soltar un montón de lastre, con algo tan sencillo y que parece tan absurdo me liberé. E hice lo mismo con otros cajones y otros sitios de la casa que para mi tenían un significado poderoso.

      Mis mejores deseos para ti este 2017.

      Te mando un abrazo muy muy grande.

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